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Lunes, Ene 09 2017

Investigación destacada: 'Sobrevivir en la frontera. Un recorrido en la voz de los habitantes del río'

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Kilómetro a kilómetro el río Arauca tiene las huellas que le han provocado ser el límite natural entre Colombia y Venezuela. Las costumbres de hermandad e intercambio comercial y cultural nacidas décadas atrás fueron reemplazadas por la ilegalidad y los patrullajes oficiales. Dora Montero y Jessica Gehring  son las autoras de esta investigación, parte del proyecto ‘Punto de Giro’ de Consejo de Redacción. 

Después de recorrer varias regiones de Colombia, 18 periodistas, alemanes y colombianos, trabajaron jornadas completas durante tres días para finalizar el micrositio que presenta las historias de personas que fueron y aún son protagonistas y víctimas del conflicto armado interno en Colombia.

‘Punto de Giro: Colombia después del acuerdo de paz’ es el micrositio resultado de una iniciativa de cooperación entre Consejo de Redacción, la Fundación Konrad Adenauer-Stiftung (KAS) y el proyecto JONA, que pretende visibilizar historias del conflicto armado de regiones poco conocidas de Colombia -las que han vivido más fuertemente la violencia- en una narrativa periodística no tradicional.  ‘Sobrevivir en la frontera: Un recorrido en la voz de los habitantes del río’ es una de las historias parte de este proyecto.

Dora Montero, periodista de RCN, y Jessica Gehring, periodista alemana, fueron a Arauca en búsqueda de las historias de quienes viven en las orillas del río que delimita la frontera entre Colombia y Venezuela. Un lugar que, luego del hallazgo de petróleo, se convirtió en una zona de constante conflicto, que ha dejado miles de víctimas y en consecuencia miles de desplazados. 

“Al lado de la explotación petrolera creció el accionar de las guerrillas. Las Farc tienen dos frentes de guerra en la zona y solo hasta que fue declarado el cese al fuego dejó cientos víctimas en el departamento. El Eln tiene su estructura militar y económica más fuerte en Arauca en razón a los dineros recaudados a través de la extorsión y el secuestro. A ese dominio de la subversión en la zona vino la respuesta militar que instaló una enorme fuerza contraguerrillera dedicada primordialmente a la salvaguarda de la estructura petrolera”.

Con el cierre de la frontera por parte del gobierno venezolano, y el paso regular a través del Puente Internacional José Antonio Páez, cientos de pasos irregulares hoy se ven a simple vista en todo el borde del río. Tanto colombianos como venezolanos sufren las consecuencias de este cierre, y luchan cada día para sobrevivir en la frontera. 

“La expulsión de indocumentados y la crisis venezolana trajo de vuelta a muchos de los desplazados y El Amparo, el municipio fronterizo del vecino país que antes era un pueblo alegre y con un fuerte movimiento comercial está hoy desolado. En Arauca, el desempleo y la inseguridad se incrementaron y hoy la violencia cambió de cara, aunque el Eln mantiene fuerte su accionar en la región como parte de sus actividades delincuenciales y la presión al Gobierno para empujar a una negociación que está próxima a instalarse.

Por toda la orilla del río crecieron esas poblaciones que aprendieron a sobrevivir con todos los problemas, que lo siguen haciendo y que cuentan que, aunque tienen incertidumbre por lo que viene en este proceso de transición, guardan la esperanza de que por fin el Estado invierta”. 

Las dos periodistas viajaron por el río Arauca, y en la voz de sus habitantes narran por medio de fotorreportajes, galerías, videos y texto la situación que se vive en la frontera.

Dora Montero contó un poco sobre su experiencia trabajando en esta investigación: “Esta experiencia fue muy enriquecedora en cuanto a la visión del país que ya conocemos. Nosotros hicimos el recorrido entre Arauca y Arauquita; primero por río y luego por tierra, y en todo el camino íbamos parando a hablar con gente, entonces la percepción de la gente hacia la periodista extranjera, y la percepción de ella misma sobre todo lo que estaba viendo y lo que estaba ocurriendo fue muy bonita, sobretodo porque sentimos que la gente se abrió muy bien, porque al final, a pesar de lo que conllevan las historias de precisamente lo que dice el título, ‘Sobrevivir en la frontera’, logramos encontrar un gesto de esperanza, la gente realmente está con mucho optimismo respecto a lo que viene”. 

 Mira aquí la investigación completa

 

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