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Miércoles, Oct 14 2015

José Navia, publica su libro 'La fuerza del ombligo'

El periodista José Navia, capacitador de CdR, presentó el pasado 15 de octubre su libro 'La fuerza del ombligo: crónicas del conflicto en territorio nasa', en el auditorio del Banco de la República de la ciudad de Popayán. Este texto publicado por la Editorial de la Universidad del Cauca en su colección de Narrativas, es una recopilación de 22 crónicas en las que el autor cuenta las realidades de un pueblo indígena que ha resistido los embates de las violencias y las amenazas de dominación cultural.

El también autor de "Historias nuevas para la ropa vieja" y "El lado oscuro de las ciudades", conjuga en esta obra, historias de reconstrucción de experiencias como la creación de la Guardia Indígena que fue galardonada con el Premio Nacional de Paz en 2004. Juan Carlos Pino y Luis Guillermo Jaramillo, estuvieron a cargo de presentar el libro donde se resalta la esencia de un pueblo que mira con orgullo su pasado y su tradición y con optimismo su futuro, y que ya ejercía resistencia ante el embate de los conquistadores.

En entrevista con Consejo de Redacción, Navia nos cuenta detalles de su obra y por qué resulta importante pata él, narrar las historias de esta comunidad indígena de Colombia.

1. ¿Cómo fue el proceso de reportería e inmersión en el territorio nasa?

El libro recoge algunas de las crónicas elaboradas durante 30 años en los resguardos indígenas Nasa del norte del Cauca. Son historias del conflicto armado en medio del cual viven los indígenas Nasa y de las múltiples e ingeniosas formas de resistencia que ellos han desarrollado ante los grupos armados. En lo periodístico también es un acto de persistencia al ejercer una mirada de tan largo plazo sobre un sitio y sobre una comunidad. Algunas de las crónicas están ligadas a temas coyunturales del conflicto, pero trato de reportear también cuando no están ocurriendo aquellos sucesos que conocemos como noticia. Así he podido contar la cotidianidad de los nasa, aunque esa cotidianidad casi siempre aparece alterada por hechos de guerra.

Cada vez que voy trato de permanecer dos o tres días al menos; pero he pasado hasta una semana conviviendo con ellos. Los he acompañado en algunos rituales. Hablo con sus líderes pero también con comuneros sin mando, he dormido en sus casas, los he acompañado en talleres y reuniones, en los sitios de concentración donde se agrupan cuando hay combates; he viajado con ellos en sus chivas, visité campamentos de guerrilleros indígenas del Quintín Lame y del M-19, leo documentos sobre su cultura y su organización política y hasta he bailado en las tabernas de Toribío porque disfruto mucho el tiempo que paso en su territorio. Me encanta desayunar en la plaza de Toribío con hojaldras y café negro. Tengo una ventaja: soy caucano y también llevo sangre nasa.

2. ¿Qué tan difícil fue establecer contacto con la comunidad indígena y lograr recopilar los testimonios que denuncian las represiones y amenazas a las que han estado sometidos?

Es un trabajo de paciencia y de respeto por su cultura y por el manejo de sus tiempos y de sus intimidades como comunidad. Ellos no están obligados a recibir a ningún un periodista, así que agradezco mucho cuando lo hacen, y cuando me cuentan sus cosas. A pesar de que visito su territorio desde hace muchos años, cada vez me toca vencer algunas resistencias y desconfianzas para poder hacer reportería. Hay muchos líderes y solo me conocen unos pocos. Es impresionante la cantidad de gente que ejerce liderazgo, desde los niños en los cabildos escolares hasta los gobernadores como cabezas del gobierno de cada resguardo. Los Nasa, además, son desconfiados. La historia les ha enseñado a serlo y a eso también se debe su existencia como pueblo a pesar de las amenazas de todos los días.

3. Un componente importante de esta obra, es la reconstrucción histórica que se realiza sobre el conflicto armado en esta comunidad. ¿De qué manera logra retratar los escenarios de esta guerra y la resistencia del pueblo nasa?

Creo que con mucha observación y con diálogo con ellos para tratar de entender su pensamiento, su profundo arraigo en el territorio. Si uno logra entender el amor que tienen por el pedazo de tierra en el que viven y en el que cultivan, logra entender que ninguna fuerza los hará abandonar su territorio. Y, como ellos mismo lo pregonan y lo han demostrado a lo largo de la historia, prefieren morir antes que ceder la tierra de sus ancestros y la autonomía que tienen sobre ella.

4. Desde su experiencia ¿Cuáles son los retos a los que se enfrentan los periodistas que cubren el conflicto en Colombia?

Debemos leer más sobre la historia del conflicto en Colombia. Tratar de entender los múltiples conflictos que hemos vivido. Todo tiene un origen, unas razones, y los periodistas a veces ignoramos los contextos para mirar únicamente el muerto, la sangre, porque aparentemente eso da lectores. Así desechamos las explicaciones del fenómeno. Esa mirada inmediatista, en blanco y negro, fomenta la violencia y la intolerancia. La realidad siempre tienen matices, una infinidad de tonos grises que los periodistas no alcanzamos a leer. Por otro lado, quienes nos acercamos al conflicto también debemos mirar el conflicto desde sus variadas perspectivas. En los escenarios de guerra no solo hay destrucción. También hay gente construyendo o reconstruyendo.

 

Desde Consejo de Redacción felicitamos al maestro José Navia por la publicación de su libro. Su labor y entrega al periodismo, fortalece el oficio y sirve de faro a otros colegas para realizar trabajos de calidad, donde la investigación y la rigurosidad, se convierten en elementos indispensables para retratar las historias que este país tiene para contar. 

El libro se puede adquirir en el Fondo de Cultura Económica, la Librería de la Universidad Nacional y la Librería Lerner. 

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